Libro "El telón rasgado: El Quijote como puente cultural con el mundo soviético y postsoviético"

Latorre, J., Martínez, A., Pronkevich, O. (eds.): El telón rasgado: El Quijote como puente cultural con el mundo soviético y postsoviético, Eunsa, Pamplona, 2014.

El Quijote, además de crear el género de la novela moderna con toda su complejidad narrativa, se ha convertido en uno de los grandes mitos de la conciencia europea, a la par que Prometeo, Ulises, Fausto, Don Juan, Carmen o Hamlet; y la difusión y pervivencia de este mito ha contribuido a la configuración de Europa como unidad cultural, tal como hoy la conocemos. Este libro se ocupa de algunas obras maestras tanto del cine como de la ilustración reciente, que manifiesten distintas lecturas del mito quijotesco en la Europa soviética y postsoviética. Se trata de un trabajo colectivo de expertos de España, Polonia, Chequia, Rusia y Ucrania, sobre la presencia del Quijote en sus respectivos países; e incluye entrevistas a destacados cineastas como Andrej Wajda o Jiri Menzel, y sobre Andrei Tarkovsky o Sergei Eisenstein. Puede encontrarse en las librerías especializadas o solicitarlo directamente a la editorial en www.eunsa.es                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     

Mi personaje dice: “llena los pulmones con el aire vivificante de la vida y piensa en cómo seguir viviendo. No consideres nada tuyo, salvo el alma. No sientas orgullo de lo que eres, sino de lo que quieres y puedes llegar a ser…”. ¿Acaso no es hermoso recordar esto a la gente? Entre los aforismos encontré la frase “un Don Quijote es excelente. Con cien don Quijotes hay que poner pies en polvorosa”. Pero ahora son otros tiempos. Ahora, cuando se mide el arte solo con la utilidad, el nivel de popularidad, la ganancia, etc. pienso que no nos vendrían mal cien don Quijotes.
Son declaraciones del veterano actor ruso Vladimir Zeldin  con ocasión del espectáculo de Broadway “Un hombre de La Mancha”, llevado a la escena del Teatro del Ejército Rojo de Moscú en 2005, para celebrar el cuarto centenario de la primera edición del Quijote. Por tratarse de un actor que ha vivido toda la época soviética y postsoviética, pueden servir como presentación de una obra colectiva multidisciplinar que estudia al Quijote como mito universal que salta por encima de fronteras, rasgando también los muros de la Guerra Fría. Un mito poliédrico, en el que cada persona, generación y nación ven reflejadas sus más acuciantes preocupaciones, pero cuya presencia en Rusia es especialmente llamativa, pues constituye un fenómeno social y cultural de primer orden. Como en otros lugares, en Rusia y sus zonas de influencia, la novela de Cervantes era al principio una parodia de los libros de caballería andante, una obra para hacer reír; los ilustrados hicieron del personaje un luchador contra el Antiguo Régimen; los románticos hicieron de la locura de Alonso Quijano un héroe a su medida, un hombre libre y valeroso, y un solitario. En el realismo se hizo de Don Quijote una lectura no menos sentimental, que valoraba especialmente la grandeza de las vidas sin brillo, y daba protagonismo al pueblo en sus impulsos quijotescos. En el siglo XX, ha servido como fundamento de utopías políticas que, de modo quijotesco -tan desinteresada como obligatoriamente- han sido impuestas a naciones enteras; y también ha inspirado la resistencia contra estos proyectos totalitarios. Sobre esta vitalidad polivalente del mito español por excelencia en Rusia y en la antigua Europa del Este, y sus influjos en la propia España, versa este libro.